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lunes, 7 de enero de 2008

La partida de ajedrez


Era el 1 de enero, un nuevo año se iba y todo era alegría. Todo excepto una solitaria figura negra que paseaba entre sucias lápidas. Natán estaba harto de los muertos a quienes cuidaba, limpiaba y mantenía sus tumbas. Poco a poco, Natán, se fue acercando a una tumba con un tablero de ajedrez. En la lápida se leía: “William Defoe, el mejor jugador de ajedrez de todos los tiempos”. Hasta ese momento, parecía que solo habían movido las blancas.

-Hola Will-saludó Natán.-¿Has movido ya?¿No?¿Necesitas más tiempo para pensar? Bueno, pues me voy a dar una vuelta.

Cuando Natán se giró y comenzó a andar, se escucho el golpe de una ficha contra el tablero.

-No te preocupes Natán, yo moveré por él, no creo que le importe.-Lentamente, Natán se dio la vuelta y observó como un encapuchado negro, estaba tranquilamente sentado en la láìda.

-¿Quién eres?-le espetó temeroso.

-¿Acaso no es obvio?-le devolvió este- La muerte, ¿Quién iba a ser sino?

-¿Vienes a matarme?

-No. No soy ese ser sanginario que creeis los humanos que soy. Pero mueve.

-Entonces, ¿cómo eres?-le interrogó mientas movía un caballo.

-Soy bondadoso. De hecho, solo mato a la gente cuando pierden al ajedrez contra mi.

La partida avanzaba.

-Entonces, debes de ser muy bueno en esto.

-NUNCA he perdido una partida.- y tras un breve silencio, añadió- A todo esto, si pierdes, empatamos o te retiras, te mato.

Natán nunca había jugado contra alguien tan bueno. Pero Natán tenía algo que el resto de los humanos no tenía.

-Jaque mate-exclamó Natáncon gran alivio.

La muerte permanecío inmovil, asimilando la derrota. Después, repuso la piezas en su sitio.

-Ahora no me matarás, ¿no?

-No, pero porfin he encontrado un digno adversario de mi. Jugemos otra partida

-No.¡No!¡Dijiste que me dejarías vivir!

-Falso. Dije que no te mataría pero eso no significa que te deje ir.

Despacio, Natán se sentó en la tumba y lentamente comenzó a mover una ficha.

-Además,-añadió- tenemos toda la eternidad.


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