miércoles, 3 de diciembre de 2008

Infierno (Parte 1: sucesos)


Despegué mis párpados y me levanté del suelo. Totalmente desnudo y sin saber donde me encontraba, observe el inmenso páramo que me rodeaba sintiéndome totalmente perdido y desorientado, pues un desierto de arena infinito se mezclaba en color marrón rojizo con un cielo nublado. Hacía bastante calor y un mar de dudas surcaba velozmente mi cabeza. Aun con miedo ante una más que probable muerte en un lugar así, avancé entre dunas con la esperanza de encontrar… algo…

Tras dos días andando sentía el estómago lleno de ratas rabiosas y enfurecidas rugiendo por salir de allí y la lengua y la garganta como el papel de lija. Poco rato pasó desde lo que consideré que debía de ser por la mañana, pues allí no había cambios de luz, y empezó a caer una llovizna de luces pequeñas, aunque el color del cielo no había variado tampoco. Desgracia la mía cuando me encontré con que esas luces eran una lluvia de fuego que, como cabezas de cerilla encendida, caía en numerosas pero pequeñas dosis que se apagaban en el suelo o, peor aún, me abrasaban la piel. Como un loco intenté cubrirme de arena como pude para evitar las quemaduras y aguanté durante horas medio enterrado hasta que la lluvia terminó. Demasiado absurdo para ser real… Demasiado doloroso para no ser verdad…

Es tras mucho andar durante largos días, sin comprender la razón por la que no estaba muerto y podía seguir andando a pesar de ver sobradamente el relieve de mis huesos, cuando encontré un oasis. ¿Un oasis? Me lancé a la carrera y salté a sus aguas bebiendo al tiempo que me zambullía. Entonces noté algo raro. Eso no era agua, sabía como a hierro y era más espeso. Saque la cabeza otra vez a la superficie y me vi metido en un oasis de sangre. Salí aterrorizado y me quedé mirando a lo que antes me había parecido agua y ahora no lo era. Las gotas de sangre se deslizaban por mi cuerpo y es entonces cuando me di cuenta de que había recuperado mi físico normal y mi boca volvía a segregar saliva en abundancia. ¿Era ese oscuro brebaje lo que me había repuesto?

Sin embargo, antes de poder pensar más en eso, descubrí un árbol completamente negro y sin hojas cuya presencia no había notado antes. De todas formas, no era eso lo que más me preocupaba, sino un agujero que tenía en su tronco, ese agujero me aterrorizó los siguientes días que pasé allí. Era una abierta caja de Pandora de la que podrían salir los males en cualquier momento y no podía dormir esperando a que vinieran a por mí. Sí… padecía insomnio por el miedo que me infundía, y quería marcharme pero la sangre, que me repugnaba profundamente, era a la vez un alivio y una droga que no podía dejar por mucho asco que le tuviera. Quería irme pero no tenía a donde y aquí tenía asegurada la supervivencia, pero vivir entre miedo y arcadas no me gustaba. Aún así, no podía marchar.

Maldito árbol… ¡Conspiraba contra mí! Estaba seguro de que se movía cuando yo dormía. No podía dormir demasiado rato seguido o llegaría donde mí y… no quería acabar en ese agujero, ¡no me devoraría un vegetal! Mi paranoia aumentaba cuanto más tiempo me quedaba allí, mi sueño se veía mermado cada vez más y proporcionalmente crecían mis ojeras. Tenía que vigilarlo, no podía despistarme. No, no podía quitarle ojo de encima o sería mi fin, no podía dormirme…

Pasaron más días aún, perdí la cuenta de cuánto tiempo llevaba en ese mundo. Un día, llegó una mujer que en vez de brazos y piernas tenía alas y garras, una arpía. Se posó tranquilamente en el árbol y dijo de forma que parecía que escupía al hablar “Debo castigarlos, han de recordar siempre el mal que hicieron. Se lo merecen…”. “Hola, ¿hay algo más allá de este lugar?” le dije yo pero habló sin aparentar darse cuenta de mi presencia “Humanos, humanos, estúpidos humanos, os voy a desgarrar. Quiero escuchar vuestros gritos…”. Y siguió diciendo cosas a la vez que echaba el vuelo. Le grité “Gracias”, pues me había hecho pensar que había algo más en este desierto. Debía largarme de aquí, por mucho que eso supusiese dejar mi alimento maldito. Pero antes… antes tenía que terminar con algo… Me acerqué corriendo al árbol y metí un puñetazo de lleno en el agujero. Se oyó un crujido y medio árbol cayó para atrás. Dentro de su tronco había unos huesos machacados y un colgante con una piedra negra. Efectivamente, ese árbol me habría comido. Me colgué el colgante, convirtiéndose así en mi única prenda y la sangre del oasis se fue aclarando lentamente hasta convertirse en agua. Ese lugar ya no estaba maldito.

Tras mucho caminar, pasaron meses y las lluvias de fuego se habían convertido en sólo una pequeña molestia. Ya me había acostumbrado al fuego quemando mi piel, la cual se regeneraba pasadas unas horas. Con el tiempo llegué a algo nuevo, lo que me pareció una parrilla gigante con unos 30 metros de radio. Básicamente había una verja de metal a la altura del suelo y un agujero con ardientes brasas. Y en medio había algo, o más bien alguien, encadenado. Puse un pie en la verja pero me quemó mucho más que la lluvia, no podía acercarme Así que le dirigí unas palabras a gritos pero me ignoró. Estaba allí tumbado sobre hierros ardientes a poca distancia de las brasas. En poco rato una llama de fuego salió del brasero y acarició al hombre. Él gritó de dolor. Poco a poco fue subiendo la figura y lo que al principio había sido una mano se convirtió en un montón de llamas en formas de mujer. Esa mujer ardiente se colocó encima del pobre personaje que no dejaba de gritar y lo violó. Pasaron horas en las que no pude hacer otra cosa que esperar y escuchar gritos y llantos y, ya satisfecha, la mujer se volvió a sus brasas dejando a su víctima sexual sucumbida bajo la mortal pasión. A pocos metros había una placa que me acerque a ver y cuya inscripción decía “Judas Iscariote, condenado a sufrir la eternidad”. Y así era, todos los días venía la mujer de fuego a torturar al pobre Judas así como el águila que se comía el hígado a Prometeo.

Pasó el tiempo y tuvimos una amistad profunda en la que yo le contaba cosas y el simplemente sufría cuando le tocaba y el resto del día se quedaba tirado, nunca habló. Acabé decidiendo que tenía que partir de nuevo, me sentía mal por él pero no podía quedarme allí de por vida. Así que al final, en medio del momento de dolorosa pasión, me marché gritándole entre lágrimas “¡Lo siento, Judas! ¡Perdóname, por favor! ¡Judas, lo siento!”…


The Blind

6 comentarios:

The Blind dijo...

Bueno, se que tengo que acabar otra serie de relatos que tengo a medias pero beuno, escribo lo que me apetece, ya me lo perdonareís.
Esto no significa que hayamos vuelto del todo con nuestros relatos, creo que The Reaper sigue atareado con lo suyo y yo ultimamente estoy poco atento al blog, desde luego.
Por otra parte, este relato está sin revisar y lo he colgado directamente después de haberlo terminado des escribir (lo he dividido porque no me cabría y porque así iba colgando algo) por lo que puede que tenga faltas de ortografía, algunas palabras y estructuras repetidas incluso varias veces... Nose, tal vez más adelante lo cambie y le agregue también algún detalle tras releerlo.
En fin, espero que os guste aún así.
Saludos.

Gittana dijo...

Wow!!!! casi quedo deshidratada con la lectura!!!!

Super el relato my friend!!!!

Espero el siguiente capitulo!!!!

Y ya no se pierdan hermanos!!!! tardan mucho en regresar y luego le pierdo el hilo a las historias!!!!

ana dijo...

genial :)
pero pobre judas.. jj

The Reaper dijo...

Judas priest!!
Ei primo, pese a las múltiples pegas que pones a tu relato en tu comentario a mi me ha molado un montón.
Espero la segunda parte. Bebamos todos sangre!, sin duda nos mantendrá a salvo del puñetero árbol.
Noo.... nos persigue un estúpido vegetaaal... auch.
mmm prometo para el finde mi... cuarta parte de Arrasar. Aparecerán personajes.... puede que tú, lector!. mujuajuajua

yaw!

[ кeя ] dijo...

buenas comparaciones para la escenografia, buenas imagenes para acompañar al texto y (desde mi punto de vista claro) muy buena historia

aunque pobre arbol... el solo tenia una maldicion...

Kamira dijo...

la verdad muy zarpada la historias..
encontre la pagina buscando lo de loos asesinatos del lago bodom y termine leyendoi un par de historias muy buenas..
aunque esta me dejo medio con la miel en la boca.. con el final..
jee.. saludos.!